martes, 17 de mayo de 2016

Carta nunca entregada a alguien que quizás nunca existió.

Hola.
Espero me recuerdes, soy la persona que conociste en una biblioteca, sí, la que te encontró y de ahí ya no te soltó. La verdad es que no sé por dónde empezar, tal vez empezaré con decirte que desde ese momento sabía que nos volveríamos buenos amigos porque bueno, yo no suelo hablar con la primera persona que me encuentro en una biblioteca, ni en ningún lugar; no recuerdo cómo te hable, supongo empecé por un «hola, ¿cómo estás?» pero nuestras conversaciones nunca empiezan con esas tres palabras. Lo que más recuerdo de ese día es que estabas solo y yo con una amiga, tú vestías un pantalón de mezclilla con cadenas y una camisa negra con una calavera y yo una falda café con una blusa blanca. Te hablé, me hablaste y en ese instante empezó todo, pero, debería de ir al grano, ¿no es así? 
Te escribo porque, te extraño. 
Te confieso que anoche leía nuestras conversaciones y me ha hecho reír que empezábamos con un te quiero y después con un «¿cómo estás?» ¿Lo recuerdas? Espero que sí, porque lo extraño. No obstante, como es obvio y ya que es la razón por la que te escribo esto es porque me empezaste a gustar para descubrir en unos días que me estaba enamorando de ti. El 2011 no era una buena etapa para "enamorarme" ya que a mis quince años aún no sabía qué significaba enamorarse, no conocía el primer amor y mis emociones estaban tan locas como lo estoy yo por ti. Decidí callarme y esperar a decírtelo un año después, el 2012 te lo dije, ¿lo recuerdas? Yo creo que sí porque solo me contestaste «¿por qué te gusto?» no sabía cómo explicarlo porque realmente yo no sabía porque me gustabas. Seguimos igual, eran más recientes los te quiero, te preocupabas más por mi, no querías que estuviera con nadie más mientras estaba contigo y de verdad me gustaba mucho eso. Como en toda típica relación de amistad en donde una persona está enamorada de la otra y esta otra persona no corresponde llega alguien más. Hubo una gran controversia, yo ya no quería sentir nada y peleamos tantas veces por ello, tanta era mi desesperacion de olvidarte de decirle a mis sentimientos que te dejaran ir que empecé a salir con alguien al que tú empezaste a odiar por el simple hecho de que estaba con él y él conmigo. Lo que más recuerdo de eso fue que días después volví a decirte que te quería a ti y me respondiste que tú también me quisiste a mí como algo más que una amiga, que estuviste tanto tiempo detrás de mí y que yo nunca te quise creer. Y eso fue lo que derramó el vaso. Peleábamos más seguido, nos odiábamos y nos queríamos, todo el mismo día. Ahora, nos alejamos y sé que si vuelves volveré a quererte porque quizás nunca lo he dejado de hacer. Te quiero, te extraño y odio todo este sentimentalismo que hay en mí y odio que después de cinco años no me haya curado de ti, es imposible, es tonto y ya no sé qué hacer para poder dejarte ir de mi. 
Solo llegaré hasta aquí porque después de todo lo que te escribí espero volverte a ver y hablar esto de frente. Espero me puedas querer como yo te quiero.

Tuya, siempre.

No hay comentarios:

Publicar un comentario