lunes, 17 de marzo de 2014

VIII

Cuéntame una historia... que no tenga final, que no tenga principio.
Cuéntame cuando te levantabas cada mañana con esos pantalones que caían perfectamente bien en tu cintura. Cuéntame de aquella vez en que nos comportamos como adolescentes y bebimos hasta más no poder; mi compañero de copas. Cuéntame los segundos que contabas para pedir aquél deseo a las 11:11. Cuéntame las estrellas que ya no hay en el cielo desde tu partida.

Cuéntame cuando empezaste a comportarte un poco más como Diego Rivera y cuéntame cuando empecé a comportarme un poco más como Frida Kahlo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario