miércoles, 26 de octubre de 2016

Conversación por WhatsApp

Comienza con que no es una historia cliché, que no todo serán flores y corazones porque el amor en la vida real es una gran mierda que te hace llegar a la cima de la felicidad para después dejarte caer sin poder agarrarte de algo o alguien porque el amor no siempre es un maldito final feliz, siempre duele, siempre te lastiman y siempre vas a caer aunque creas que llegaste a la cima para quedarte.




Nota: No es una historia o un relato, es una simple conversación de WhatsApp con mi amiga la sentimental, le decía que escribiera un libro y comenzará de esa forma.

martes, 17 de mayo de 2016

Carta nunca entregada a alguien que quizás nunca existió.

Hola.
Espero me recuerdes, soy la persona que conociste en una biblioteca, sí, la que te encontró y de ahí ya no te soltó. La verdad es que no sé por dónde empezar, tal vez empezaré con decirte que desde ese momento sabía que nos volveríamos buenos amigos porque bueno, yo no suelo hablar con la primera persona que me encuentro en una biblioteca, ni en ningún lugar; no recuerdo cómo te hable, supongo empecé por un «hola, ¿cómo estás?» pero nuestras conversaciones nunca empiezan con esas tres palabras. Lo que más recuerdo de ese día es que estabas solo y yo con una amiga, tú vestías un pantalón de mezclilla con cadenas y una camisa negra con una calavera y yo una falda café con una blusa blanca. Te hablé, me hablaste y en ese instante empezó todo, pero, debería de ir al grano, ¿no es así? 
Te escribo porque, te extraño. 
Te confieso que anoche leía nuestras conversaciones y me ha hecho reír que empezábamos con un te quiero y después con un «¿cómo estás?» ¿Lo recuerdas? Espero que sí, porque lo extraño. No obstante, como es obvio y ya que es la razón por la que te escribo esto es porque me empezaste a gustar para descubrir en unos días que me estaba enamorando de ti. El 2011 no era una buena etapa para "enamorarme" ya que a mis quince años aún no sabía qué significaba enamorarse, no conocía el primer amor y mis emociones estaban tan locas como lo estoy yo por ti. Decidí callarme y esperar a decírtelo un año después, el 2012 te lo dije, ¿lo recuerdas? Yo creo que sí porque solo me contestaste «¿por qué te gusto?» no sabía cómo explicarlo porque realmente yo no sabía porque me gustabas. Seguimos igual, eran más recientes los te quiero, te preocupabas más por mi, no querías que estuviera con nadie más mientras estaba contigo y de verdad me gustaba mucho eso. Como en toda típica relación de amistad en donde una persona está enamorada de la otra y esta otra persona no corresponde llega alguien más. Hubo una gran controversia, yo ya no quería sentir nada y peleamos tantas veces por ello, tanta era mi desesperacion de olvidarte de decirle a mis sentimientos que te dejaran ir que empecé a salir con alguien al que tú empezaste a odiar por el simple hecho de que estaba con él y él conmigo. Lo que más recuerdo de eso fue que días después volví a decirte que te quería a ti y me respondiste que tú también me quisiste a mí como algo más que una amiga, que estuviste tanto tiempo detrás de mí y que yo nunca te quise creer. Y eso fue lo que derramó el vaso. Peleábamos más seguido, nos odiábamos y nos queríamos, todo el mismo día. Ahora, nos alejamos y sé que si vuelves volveré a quererte porque quizás nunca lo he dejado de hacer. Te quiero, te extraño y odio todo este sentimentalismo que hay en mí y odio que después de cinco años no me haya curado de ti, es imposible, es tonto y ya no sé qué hacer para poder dejarte ir de mi. 
Solo llegaré hasta aquí porque después de todo lo que te escribí espero volverte a ver y hablar esto de frente. Espero me puedas querer como yo te quiero.

Tuya, siempre.

miércoles, 11 de mayo de 2016

Autodestrucción

Me gusta que me digas cosas lindas cada día que llegas feliz aunque al final me digas que estás feliz por tu novia.
Me gusta que me busques cuando tienes problemas o has terminado con tu novia porque primero piensas en buscarme a mí antes que a otra persona.
Me gusta cuando salimos juntos al bar, aunque mires a otras chicas.
Me gusta cuando conocemos gente juntos y comenzamos a bromear, aunque después empieces a coquetear con ellas.
Me gusta que solo vuelvas a buscarme cuando algo con otras chicas te va mal.
Me gusta la autodestrucción a la que me aferro cuando vuelves.

Me gusta destruirme con tus rechazos.
Me gusta que me digas que soy una mierda.
Me gusta buscarte y decirte que te quiero.
Me gusta que seas el único por el que me muero.
Me gustas tú, orgulloso, cabrón y mujeriego.

Y aunque me guste toda está mierda también me mata porque no te das cuenta que nadie te querrá como yo te quiero y nadie estará como yo estoy, porque, a nadie le gusta tanto la autodestrucción como a la que me aferro por ti.

viernes, 26 de diciembre de 2014

Flores rotas de azotea.

Sentada en el suelo viendo a las personas conversar unas con otras llegó él. La chica del arte, mencionó, sonreí y lo mire. Llevaba un gorro de pez. El chico  cabeza de pez, mencioné, sonrío.

Se sentó a mi lado y comenzamos a conversar, era escritor, su color el azul. Mencionó un par de cosas y yo seguí en mi mundo hasta que me dijo lo interesante que me veía, no entendí el porqué era la chica más normal. Tomo mi mano y me llevo con él, mi subconsciente se había puesto su mejor vestido estaba dispuesta a conquistar pero en cambio yo estaba pensando en lo tonta que era por aceptar su mano.

Nos volvimos a sentar y me regaló flores, flores rotas de azotea las llamó; tenían tonos rojizos y turquesas. Flores típicas de una buena azotea. Se acercó a mí y después...

El despertador comenzó a sonar, marcaba las 6:00am.

jueves, 20 de noviembre de 2014

1996.

Puso en el tocadiscos mi canción favorita de The Beatles, me tomó de la cintura y me acerco a él, llevaba su chamarra de mezclilla favorita junto con sus broches de sus bandas favoritas.
Paso sus dedos por mi mejilla, mi cuello, mi hombro, bajó por mi brazo hasta encontrarse con mi mano, la sostuvo y comenzó a bailar lentamente. Mi cabeza comenzó a irse hasta su hombro y sentí ese olor a perfume, sonreí y seguí bailando.

Su mano juguetona se fue metiendo por mi blusa acariciando mi vientre. Me separé de él, lo miré y pensé que era la oportunidad de tener una experiencia a lo The Notebook y también la oportunidad de poder arruinar mi expectativa de tener una primera vez romántica. ¡A la mierda!, desabroche uno por uno los botones de mi blusa y él accedió deshaciéndose primero de su chamarra, se quitó su camisa y me miró, terminé por quitarme el pantalón y él por quitarse el suyo, me lancé hacia sus brazos y comenzó por besarme cada una de las partes de mi cuerpo, su mirada se topó con la mía y me besó  tiernamente los labios haciéndome saber que todo iba a estar bien.
Terminamos haciendo el amor. Los dos perdimos, terminamos enamorándonos. 

martes, 11 de noviembre de 2014

Entre hora y hora.

16:03pm-16:15pm
Caminabas por la Roma y te detenías cada vez que veías una flor, te observé como un león observa a su presa antes de atacar.

16:15pm-16:40pm
Te subías a un pecero y te colocabas los audífonos, te observé todo el camino desde el asiento de atrás.

16:40pm-17:35pm
Saludaste a unos cuantos chicos y te sentaste con ellos a conversar, encendiste un cigarrillo, te reías y veías a otras chicas. Te observé detrás del menú de una cafetería.

17:37pm-18:09pm
Entraste al metro, buscaste un lugar, encendiste el iPod buscaste alguna buena canción o quizás tu favorita y me miraste. Sentí como si el mundo se me viniera encima. Sonreíste. Mi estómago colapso del cosquilleo que me hiciste sentir. El metro paró, seguiste sonriéndome, te paraste y saliste. Las puertas volvieron a cerrarse, te perdí.

jueves, 6 de noviembre de 2014

XXII

Recuerdo la última vez que me llamaste, fue hace dos semanas y la pelea se había hecho más extensa que la penúltima vez. Tomé la decisión de irme y alejarme de ti. París era un buen lugar para ir a vivir y exponer algunas de mis pinturas y fotografías y también exponerme de nuevo en el amor.

Me senté a esperar el próximo tren que salía en una hora, compré un café americano y me puse a observar a todo aquél que pasara frente mío; comencé a imaginarte allí, llegando con un ramo de girasoles (mis favoritas) y un buen libro de amor de esos que me hacen llorar.
-Est occupé?
Deje de imaginarme una historia perfecta de película y puse mi vista al chico alto delante mío.
-Non

Se sentó y observé como acomodaba pequeños cuadernos en un maletín, tenía un perfil interesante. Me miró y sonrió. Su sonrisa era de las más perfectas y sus labios los más pequeños; el azul penetrante de sus ojos me hacían querer nadar en ellos y dejarme ahogar en él.
Sonreí.

Tomé mi cuadernillo y empecé a hacer bocetos, mis ojos se dirigieron a sus manos las cuales tenían manchas de pintura. Es pintor, me dije y sin darme cuenta sus manos ya estaban dibujadas en mi cuadernillo. Sentí su mirada y me dirigí a sus ojos, se acercó a mí, tomo mi mano entre las suyas, separo un poco sus labios y los acercó a los míos, parpadee y me besó. 

Desperté en París.
Era un sueño, historias como esas no existen en la vida real y menos si aún sigo enamorada de ti.