viernes, 26 de julio de 2013

Enamórate de un escritor... nunca morirás.

Sí, me enamoró. ¿Cómo no me iba a enamorar si es escritor?
¿Qué es lo que me gustó? Tengo una lista, quizás no es tan larga pero ahí están las razones por las que sentía ese cosquilleo en el estómago y por lo cual sonreía en las madrugadas.

1.- Las palabras: No cual quieras palabras, sino palabras de un verdadero escritor, de alguien que había sufrido como yo. Mi yo masculino.
2.- Las caricias: Sus manos suaves que recorrían todas las partes de mi cuerpo. Me acariciaba como un buen escritor acaricia las palabras en sus textos.
3.- Las sonrisas: Cada momento, palabra, caricia, beso, etcétera, cada una de las cosas tenía una sonrisa diferente como cada personaje que crea un escritor.
4.- Sus besos: Besos de amor no de amistad. Besos como los que un escritor da a cada palabra que escribe.
5.- Sus ojos: Esos que me llenaban de satisfacción, esos ojos que tenían palabras ocultas, esos que me miraban con amor.
6.- Su piel: Esa piel que me dejaba sentir y que tocaba mi cuerpo cuando me lo permitía.
7.- Sus manos: Esas que tomaba siempre, esas que me acariciaban. Esas, las únicas que me han tocado.
8.- Sus imperfecciones: Las que me hacían feliz, las que me hacían amarlo y que me enamoraban cada día.
9.- Él: Lo más importante, mi todo. Él era el indicado, él era mi dueño; yo era de él y no quería ser de nadie más. Yo le pertenecía y si él se iba yo me iría a su lado.

Sabía muy bien que no eran necesarias las caricias, los besos y todo eso pues él con las palabras me enamoraba, porque un escritor te enamora así.
Pero era un escritor y tenía que buscar otras historias y la nuestra ya había terminado.

1 comentario:

  1. ¿Cómo ibas a morir si te enamorabas de un escritor? Nunca ibas a morir, porque el ser humano no fue diseñado para morir, tu belleza (de cualquier forma) iba a quedar como energía resonante en alguien más, este escrito te inmortaliza de antemano y sabías muy bien que no eran necesarias las caricias, los besos y todo eso, pues él, con sus palabras, te inmortalizaba ¿No es lindo el amor?

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