No sabía que decir o que hacer sólo quería una sonrisa de él así que sólo sonreí acariciándole su rostro con mis manos. Él sólo se quedo callado, tomo una de mis manos y la apretó con fuerza llevándola hacia su corazón y la dejo ahí sin quitar su mano de la mía, llevo su otra mano a mi cintura y me acerco a él. No decíamos ninguna palabra sólo existían las miradas; él sonrió y apretando más mi mano en su corazón dijo:
−Aquí has estado desde que te conocí.
Quito su mano de la mía llevándola también a mi cintura y me dio un tierno beso, un beso de amor, mi primer beso con sabor a amor.
Mis manos se dirigieron hacia su cuello y mis dedos escaparon rápidamente hacia su cabello, entonces él se aparto un poco de mis labios, puso su frente contra la mía, suspiro y dejo salir un
−No te alejes de mí, de mi vida. Quiero que seas sólo mía.
Sus labios remarcabas las palabras «no te alejes» y «sólo mía».
Sonreí y lo bese respondiéndole que yo ya era de él y que nunca me alejaría.
Y ahí me di cuenta que lo quería. Definitivamente estaba enamorada de él y quizás él de mí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario