domingo, 26 de enero de 2014

De otro, será de otro...

Y en el trágico mundo en el que vivimos te encontré o me encontraste, encontraste a esta pobre humana queriendo ser feliz. Me encontraste en el momento perfecto para enamorarme.

Aquí estoy, escribiéndote, entregándome; mi alma y mi vida van dedicadas a ti y a cada parte de tu corazón que me hacen amarte cada día más. Te pido, te ruego, que no lastimes a esta humana ilusa que está creyendo -confiando- mucho en ti y en tus palabras. Que el simple hecho de que sea la primera vez que amo no me decepciones, soy débil y fuerte. Débil para ti y fuerte para los demás.

No quiero atarte a mí para siempre pero tampoco quiero que te alejes del alma que ahora te pertenece.

sábado, 25 de enero de 2014

Atardecer contigo.

Bellos atardeceres que compartiré contigo, amor. Acompañados de una buena melodía a piano o guitarra, no importa cual de los dos instrumentos elijas, lo único que importa es que tú estés conmigo para observar, admirar y escuchar.
Qué importa si pasan días, semanas, meses o años para poder admirar juntos nuestro primer atardecer, confío en que llegarás. Observaremos juntos esos colores que se forman en el cielo. El azul, el aqua, el amarillo y el naranja los cuales se van a ir reflejando en el agua. Lo que hará más hermoso ese atardecer será poder tomarte de la mano cuando se deje observar.
Ven, bailemos disfrutando este atardecer. Sus colores nos encajarán más que cualquier otro. Acompañame, préstame tus ojos para que en ellos se reflejen los colores del bello atardecer de mi ciudad.

Anécdota II

Salí de mi casa y volví a ver al mismo señor ciego que pasa por mi casa desde que tengo memoria. Va vestido con pantalones beige, camisas, sombreros, una mochila del gobierno y su fiel compañero, su bastón. No pide indicaciones, se guía con su memoria y al caminar usa su tacto y su bastón.
Las mujeres:
Él va caminando sintiendo la textura de los objetos, casas, personas, etc. 
Ellas sólo suelen decir "ahí viene el señor al que le gusta tocar a las mujeres". Sin tomar en cuenta que sólo es un pobre ciego tratando de llegar a un destino que quizás haga que se gane la vida.
Señoras, ya quisieran ser ustedes las afortunadas al saber que un hombre las toca.

Los hombres:
Él trata de cruzar la calle, suele hacerlo con la ayuda de su oído. 
Ellos sólo lo observan al mismo tiempo que miran si viene un auto, lo toman del brazo y le dicen "ya podemos cruzar".
Señores, mis respetos para ustedes que ayudan a un pobre ciego a cruzar la calle para llegar a su destino.

Los conductores:
Él espera a que los autos pasen para poder cruzar cuando no hay nadie que lo ayude.
Ustedes sólo avanzan, rápido, sin parar ni importar que él espera a que ustedes pasen para cruzar. 
Conductores, pueden parar su auto y bajar y ofrecerle la ayuda para cruzar o darle el paso.

El mundo:
Nos estamos haciendo cada vez más mierda, incluyéndome.

lunes, 6 de enero de 2014

VII

Era  la hacienda de mi abuela, un lugar con olor a viejo. Me había quedado a pasar la noche en uno de los cuartos de huésped, las paredes adornadas con cuadros y espejos donde mi  reflejo era distorcionado, distinto y deforme. El resplandor de luz penetraba la ventana poco a poco por el cristal y el sonido del riachuelo se escuchaba a lo lejos, a lo cerca podía escuchar a los niños jugando en el patio de afuera.
¿Qué tan productiva podían ser estas vacaciones? Donde la hierba mala crece pero también la buena, algo muy cotidiano en el mundo, «hasta el mundo tiene rutina».

Luego de ayudar a la abuela, salí un rato al jardín, a ver a las hormigas andar en su mundo tan pequeño, y donde la tierra de los pájaros es el cielo. Las plantas no se mueven pero respiran, están en coma quizás algún día despierten.

¿Qué tan difícil puede ser escribir una carta de amor?. Esa pregunta empezó a rondar en mi cabeza, ¿qué tan dificil puede ser escribir una carta de amor? Una y otra vez... Sentado ahora en el balcón, colocando mis piernas fuera de las rejitas, mientras observaba la cabaña de alfrente. Debe ser difícil escribir una carta de amor, cuando aun tu mismo desconoces el destinario. Quizás debería enviar cartas a la suerte a cualquier lugar, a cualquier casa y a cualquier persona, quizás una de esas me remita, qué locura.

Las personas viven con falta de amor, por eso buscamos enamorarnos. Le somos infieles al amor de madre, somos egoístas en ese aspecto, hasta a nuestros propios padres.

Kevin.

VI

Las flores cada vez se marchitaban un poco más... el olor que tenían había desaparecido ya hace algunos días. Así era el amor, o esa era mi ideología en el amor. Cada día que pasaba, él y yo nos separábamos, la esencia de lo que teníamos se iba acabando. ¿Qué esencia?. Gracias gran subconsciente. No, no había ninguna esencia, sólo yo me lo había imaginado.

Un mes antes...
Todo era diferente, éramos felices, éramos... sólo éramos, ya no somos. Él solía tener esa sonrisa picarona que podría derretirme y sus ojos cafés, ese café profundo que podía tenerme en el imsonio. No necesitaba nada más, era feliz, sí, sólo era...
Caminábamos tomados de la mano y a veces andábamos en su auto, escuchábamos la misma canción siempre. Elvis Presley, su preferido. Love me tender, su favorita.

Nos deteníamos en la playa, junto a los pinos en donde se escondía aquel atardecer que nos gustaba a los dos; bailábamos, reíamos, nos acostábamos en la arena y yo lo disfrutaba. Disfrutaba cada vez ese placer que me causaba tenerlo tan cerca de mí, de ser suya y que él fuera mío.
Caminamos hasta su auto, me abría la puerta, él se subía del otro lado y nos alejábamos de la playa felices.

Un mes después...
Se fue, no volverá... Se ha ido y con él mi corazón. Sin decir adiós, sólo un "gracias por la diversión".