Yo seguía entre sus brazos, rozaba sus labios con los míos y eso me encantaba.
Las nubes negras estaban empezando a llegar. Por primera vez un meteorólogo tendría razón, esta tarde llovería. Una gota de agua cayó sobre mi mejilla la cual empezaron a hacerse más gotas.
−Tenemos que irnos
−dijo mientras me tomaba de la mano e íbamos a cubrirnos a un pequeño kiosko.
−¿Por qué nos cubrimos?, deberíamos bailar bajo la lluvia.
Sonrió como un niño pequeño, me encantaba ver esa sonrisa en sus labios. Di un paso hacia delante y bese su mejilla, su piel era suave, delicada, era perfecta.
−Entonces quieres bailar bajo la lluvia
−entrelazo sus dedos con los míos y yo sólo sonreí como respuesta
− Si quieres bailar, bailaremos a mi manera.
Salimos hacia la lluvia tomándonos de la mano. Puso una de mis manos en su hombro y una de sus manos en mi cintura, me tomo la otra mano sosteniéndola a la altura de su hombro; jaló de mi cintura pegándome a su cuerpo. No había ni un centímetro que separará su cuerpo del mío. Comenzó moviéndose lentamente y yo lo seguía.
La lluvia ya nos había empapado y cada vez eran más las gotas de agua que caían.
−Así me gustaría estar contigo siempre
−susurro cerca de mi oído
− Pero creo que sólo estaremos así cada vez que llueva
−sentí como ponía una de sus sonrisas coquetas que podrían volver a cualquier chica loca.
−No hace falta que llueva para hacerme bailar contigo así
−me dio una vuelta
− Podría ir a tu casa cada vez que quieras bailar conmigo.
−Entonces mañana comprare algunos CD'S de buena música clásica.
Me tomo de la cintura con sus dos manos mientras que ponía mis brazos alrededor de su cuello.
−Bésame
−dije acercando mis labios a los de él.
Me beso como sólo él sabía hacerlo. Tierno, sin apuros. Me cargo haciéndome sonreír en el beso.
Él era perfecto y era sólo mío.