domingo, 22 de septiembre de 2013

Para ti

Me gustan las noches cálidas en tus brazos, esos besos que me das a la distancia y las llamadas que siempre espero con ansias.
Me gusta ese acento venezolano y esa risa que le va más que bien y déjame decirte que escucharte es más hermoso que un poema leído en un atardecer.
Me gustan los paseos románticos debajo de la luna donde el magnífico brillo de ella se posa en tus ojos cafés.
Me gustan las llamadas en la noche, tus "hola, ¿cómo estás?", tus besos dulces que me envías, tus miradas  al despertar.
Me gusta lo que planeamos en un futuro y demostrar que nuestro amor es puro, sin dejar atrás lo que soñamos juntos.
Me gustas tú, con defectos y sin ellos, con tus sueños y deseos, con tus virtudes y sin ellas, con la distancia y tus besos.

Te amo.

sábado, 7 de septiembre de 2013

V

Estaba rodeada sólo de esas cuatro paredes. Rose se sentó en una esquina, encendió un porro y empezó a volar, a no sentirse sola como siempre, a sentirlo con ella. Sus manos temblaban y empezó a reírse.
La sensación que sentía cada vez que fumaba era indescriptible. No se sentía sola, se sentía acompañada por alguien. Su amado, su ángel, la razón por la cual se había encerrado en ese cuarto; la razón por la cual le gustaba fumarse un porro. Cada vez que fumaba lo veía ahí, contándole quizás unos buenos chistes como lo hacía siempre antes de partir. Dejó de reír. Pequeñas lágrimas salían por sus ojos, lo extrañaba, realmente lo extrañaba. Él se había ido y ella se fue con él.

viernes, 6 de septiembre de 2013

Vivir no importa, si no vives conmigo

Si vivir no importa, si no vives conmigo.
Así que ven, acompañame, quédate esta noche de estrellas estrelladas conmigo. Acuestate, desnudate y no hagamos nada malo.
Sigamos la historia, volteemos la página sin dejar de hablar de nosotros.
Mirémonos con el tacto y besémonos con los ojos. Soñemos para acercar la distancia. Respiremos pensando que nos morimos, porque ahí mi amor, podemos amarnos hasta la eternidad.

Me levanté y ella llegó con la sonrisa que siempre carga y con la mirada de {te extraño} que siempre tiene cada vez que me ve.
Todos los días le escribía, porque era imposible no describirla.
Todos los días la miraba, porque todos los días se llevaba mi alma.

Kevin

jueves, 29 de agosto de 2013

Anécdota

El metro estaba lleno, era la hora pico.
Entre al metro y por suerte encontré un asiento. Empecé a observar a las personas, era lo que más me gustaba del metro, te encontrabas a todo tipo de personas; frente mío había un chico que me llamó mucho la atención. Tenía el color de piel más bonito que podía existir y sus ojos combinaban perfectamente. Estaba sentado en un asiento solo. Quizás podría decir que fue "amor a primera vista" pero no, eso sólo es atracción. Lo observé y era diferente a cualquier persona que iba en el metro. Iba vestido todo de negro, incluyendo esas botas que me gustaron tanto. Tenía el cabello corto y era, como decimos, un cuatro ojos. No era guapo, cualquier persona lo hubiera visto y no se le hubiera quedando observando como yo. Iba escuchando música y llevaba una mochila que a simple vista se notaba que tenía muchas cosas dentro de ella.
Lo primero que pensé que llevaba dentro de la mochila fue:
1.- Cuadernos, quizás era un escritor.
2.- Pinceles y acuarelas, pintor abstracto.
3.- Ropa, sólo viajaba.

Sintió mi mirada porque volteó a verme y sólo le sostuve la mirada. Él volteó a ver a otras personas que subieron al metro y yo lo seguía viendo a él.
Saco su iPod y cambio de canción, pensé que estaría escuchando una buena canción de rock o un buen indie.
El metro hizo la penúltima parada, se paro (aquí hago una pequeña observación, media como 1.82) tomó su mochila y salió del metro. Se quedó parado fuera del metro y saco un cigarrillo de los bolsillos de su pantalón, lo encendió, volteo y me miro, me enseño una pequeña sonrisa y se fue.

Pequeñas aventuras en el metro.

IV

La habitación apestaba a cigarrillo, podría jurar que si te acercabas a oler las paredes encontrarías ese aroma a tabaco. Pero qué más haría encerrada en esa habitación, lo único que me gustaba era fumar un par de cigarrillos, escribir y dormir. Sé que el fumar no era lo mejor para mi salud pero era algo que me relajaba y eso era lo único que quería. 
Mi familia nunca venía a visitarme, quizás siempre pensaron que me gustaba la soledad pero a ninguna persona ni aunque esté loca le gusta la soledad.  Las personas podemos estar solas pero nunca nos gustará estarlo, ése era mi caso. Estaba siempre sola pero odiaba estarlo.

Mi única compañía eran ese colchón desgastado con las sábanas sucias de café, ese cuaderno lleno de textos y un cigarrillo que nunca faltará. Me senté en el colchón, tomé un cigarrillo (el último de la caja) y mi cuaderno e hice una pequeña anotación {Día 245, otro día más con la misma compañía. ¿Por qué no muero ya?}

domingo, 25 de agosto de 2013

Expectativa vs Realidad

Expectativa:
Tener color de piel pálido, ojos color miel, cabello castaño claro o en todo caso azul (todo), tener un pequeño lunar café en la barbilla (lo tengo, pero no es el único), medir 1.60 o 1.65, cabello liso.

Realidad:
Color de piel normal (güera), ojos color café oscuro, cabello castaño oscuro y pedazos podridos (color verde), lunares en la cara del cual sólo me gusta el de la barbilla, mido 1.73 o 1.75, cabello ondulado (antes liso).

miércoles, 7 de agosto de 2013

III

El reloj había marcado las 15:13pm y como siempre la biblioteca estaba vacía excepto por mí y un par de chicos más que siempre veía ahí.
Las paredes de la biblioteca eran cafés claro combinadas con un café oscuro, también estaba adornada con unos cuadros gigantes contemporáneos y otros abstractos (me encantaban más los abstractos, razón por la cual iba a leer ahí). También había unos cuantos carteles con frases de libros y poemas.
Solía ir a esa biblioteca por cómo estaba adornada y porque era la biblioteca a la que menos gente asistía. Conocía ya a todos los que asistían a leer ahí y ellos me conocían a mí.
Un chico que había llegado ese día en la biblioteca me había llamado mucho la atención. Llego empapado en agua y con su paraguas roto, no lo había visto antes. Se quedo un momento en la alfombra de la entrada mientras que el bibliotecario le ofrecía una toalla de papel para que se secara un poco. Dejo el paraguas en la entrada y camino hacia el escritorio del bibliotecario preguntándole quizás donde se encontraba tal sección de algún libro. 
Sintió mi mirada porque volteo a verme. Rápidamente seguí leyendo mi libro.
Fue en busca de su libro y volví a seguirlo con la mirada, se perdió entre los estantes de la biblioteca. Volvió con un libro sobre el tema de la felicidad. ¿Tendría problemas con la felicidad? fue lo primero que se me vino a la mente. Pero un libro no te dirá cómo ser feliz.
Se sentó frente a mí y me dejo ver una pequeña sonrisa. Le regrese la sonrisa y volví a leer mi libro.
Era el chico con la sonrisa más linda que había visto, su dentadura era perfecta y sus labios hacían una curva muy linda, aparte, se le hacían unas pequeñas líneas en cada extremo de la boca, como si fueran comillas. Seguí leyendo mi libro, ahora me concentraría en eso.
¿Quieres ir a tomar un café? Sus ojos eran cafés claro, quizás color miel. Su mirada era profunda, si te dedicabas a observarlo bien su mirada te transportaría a otro lugar, a lo más profundo de su ser. Entonces... ¿qué dices?



martes, 30 de julio de 2013

Muchacho

Muchacho déjeme decirle que tiene unos ojos hermosos, llenos de ese hermoso color café y unos labios carnosos que me gustaría besar. Perdone el atrevimiento pero no puedo negarme el hecho de decirle unas cuantas verdades.
Sus manos parecen ser suaves y perfectas para entrelazar mis dedos con los suyos.
Muchacho, es mejor que empiece a invitarle un café por si tardo diciéndole que aun estoy fascinada por sus ojos y por lo que veo en ellos.
Muchacho por favor, no ponga esa cara. Sus ojos dicen más de lo que sus palabras podrían decir. Sus ojos son tan cafés que podrían ser dueños de mi insomnio que tengo todos los días de esta mi jodida vida.
Déjeme decirle que sus ojos están traicionándolo, porque mientras usted sonríe al pensar que estoy loca sus ojos dicen que esta jodido y triste. Ahora muchacho, he tenido tanta razón que ha dejado de sonreír.
¡Muchacho no deje de sonreír!
Su sonrisa es hermosa y radiante aunque un poco falsa pero su sonrisa sabe mentir y nadie se dará cuenta de lo que sus ojos quieren decir, más bien gritar. Ahora se ríe de mí o se ríe conmigo.
Mire muchacho lo que me ha hecho hacer, tire un poco de este magnífico café sobre mi blusa. Pero mire lo que he escuchado, su risa, es sincera ahora. Hermosa y magnífica canción de los ángeles, eso significa su risa para mí.
No baje la mirada, me gusta ver sus ojos mientras en ellos veo que dicen "me has hecho muy feliz."
Muchacho ¿por qué me acaricia la mejilla, no ve que hace erizar mi piel?, ¿por qué se está acercando lentamente a mí?, ¿por qué ahora cierra sus ojos?.
Muchacho se dio cuenta que me beso. Se ha dado cuenta que ahora tendré que ir a dar un paseo con usted mientras nos tomamos de la mano.
Antes de ir a dar el paseo déjeme decirle que usted besa delicioso y exquisitamente bien y que me ha dejado con ganas de más.
Muchacho perdóneme pero tengo que despertar de este hermoso sueño, espero y se adueñe de él otra vez esta noche.

lunes, 29 de julio de 2013

Juanita Macaria Pérez

Vamos a tomarnos de la mano y dejar al mundo con sus problemas a un lado. Vamos a caminar juntos por los bosques y perdernos sólo tú y yo. Después de habernos cansado conseguiremos un pequeño lago y nos sentaremos para observar el bosque donde estaremos. No será algo normal y mucho menos romántico. Nos demostraremos con sonrisas nuestros «te quiero» que nunca diremos, con nuestras miradas nos diremos cosas lindas y nos besaremos en nuestras mentes.
Seremos la pareja no ideal, no perfecta, no romántica.
Sólo bastara con tomarnos de la mano para que el mundo se dé cuenta que eres mío y yo soy tuya.

sábado, 27 de julio de 2013

II

Yo seguía entre sus brazos, rozaba sus labios con los míos y eso me encantaba.
Las nubes negras estaban empezando a llegar. Por primera vez un meteorólogo tendría razón, esta tarde llovería. Una gota de agua cayó sobre mi mejilla la cual empezaron a hacerse más gotas.
Tenemos que irnos dijo mientras me tomaba de la mano e íbamos a cubrirnos a un pequeño kiosko.
¿Por qué nos cubrimos?, deberíamos bailar bajo la lluvia.
Sonrió como un niño pequeño, me encantaba ver esa sonrisa en sus labios. Di un paso hacia delante y bese su mejilla, su piel era suave, delicada, era perfecta.
Entonces quieres bailar bajo la lluvia entrelazo sus dedos con los míos y yo sólo sonreí como respuesta Si quieres bailar, bailaremos a mi manera.
Salimos hacia la lluvia tomándonos de la mano. Puso una de mis manos en su hombro y una de sus manos en mi cintura, me tomo la otra mano sosteniéndola a la altura de su hombro; jaló de mi cintura pegándome a su cuerpo. No había ni un centímetro que separará su cuerpo del mío. Comenzó moviéndose lentamente y yo lo seguía.
La lluvia ya nos había empapado y cada vez eran más las gotas de agua que caían.
Así me gustaría estar contigo siempre susurro cerca de mi oído Pero creo que sólo estaremos así cada vez que llueva sentí como ponía una de sus sonrisas coquetas que podrían volver a cualquier chica loca.
No hace falta que llueva para hacerme bailar contigo así me dio una vuelta Podría ir a tu casa cada vez que quieras bailar conmigo.
Entonces mañana comprare algunos CD'S de buena música clásica.
Me tomo de la cintura con sus dos manos mientras que ponía mis brazos alrededor de su cuello.
Bésame dije acercando mis labios a los de él.
Me beso como sólo él sabía hacerlo. Tierno, sin apuros. Me cargo haciéndome sonreír en el beso.
Él era perfecto y era sólo mío.

viernes, 26 de julio de 2013

Enamórate de un escritor... nunca morirás.

Sí, me enamoró. ¿Cómo no me iba a enamorar si es escritor?
¿Qué es lo que me gustó? Tengo una lista, quizás no es tan larga pero ahí están las razones por las que sentía ese cosquilleo en el estómago y por lo cual sonreía en las madrugadas.

1.- Las palabras: No cual quieras palabras, sino palabras de un verdadero escritor, de alguien que había sufrido como yo. Mi yo masculino.
2.- Las caricias: Sus manos suaves que recorrían todas las partes de mi cuerpo. Me acariciaba como un buen escritor acaricia las palabras en sus textos.
3.- Las sonrisas: Cada momento, palabra, caricia, beso, etcétera, cada una de las cosas tenía una sonrisa diferente como cada personaje que crea un escritor.
4.- Sus besos: Besos de amor no de amistad. Besos como los que un escritor da a cada palabra que escribe.
5.- Sus ojos: Esos que me llenaban de satisfacción, esos ojos que tenían palabras ocultas, esos que me miraban con amor.
6.- Su piel: Esa piel que me dejaba sentir y que tocaba mi cuerpo cuando me lo permitía.
7.- Sus manos: Esas que tomaba siempre, esas que me acariciaban. Esas, las únicas que me han tocado.
8.- Sus imperfecciones: Las que me hacían feliz, las que me hacían amarlo y que me enamoraban cada día.
9.- Él: Lo más importante, mi todo. Él era el indicado, él era mi dueño; yo era de él y no quería ser de nadie más. Yo le pertenecía y si él se iba yo me iría a su lado.

Sabía muy bien que no eran necesarias las caricias, los besos y todo eso pues él con las palabras me enamoraba, porque un escritor te enamora así.
Pero era un escritor y tenía que buscar otras historias y la nuestra ya había terminado.

jueves, 25 de julio de 2013

Y si morimos...

Y si morimos lentamente
consumidos por un cigarro
y un poco de alcohol recorriendo
nuestras venas.

Y si morimos cerrando
poco a poco los ojos y
que nuestro corazón deje
de latir lentamente.

Y si morimos atrapados
en una jaula humana como
algún pequeño pájaro sin libertad.

Y si morimos juntos
en algún paseo por el bosque
devorados por un oso hambriento.
O si sólo morimos por vejez,
sentados cómodamente en nuestros
sillones tomados de la mano
viendo a niños correr por las calles felices.
Si es así sería perfecto para mí.

miércoles, 24 de julio de 2013

I

No sabía que decir o que hacer sólo quería una sonrisa de él así que sólo sonreí acariciándole su rostro con mis manos. Él sólo se quedo callado, tomo una de mis manos y la apretó con fuerza llevándola hacia su corazón y la dejo ahí sin quitar su mano de la mía, llevo su otra mano a mi cintura y me acerco a él. No decíamos ninguna palabra sólo existían las miradas; él sonrió y apretando más mi mano en su corazón dijo:
Aquí has estado desde que te conocí.
Quito su mano de la mía llevándola también a mi cintura y me dio un tierno beso, un beso de amor, mi primer beso con sabor a amor.
Mis manos se dirigieron hacia su cuello y mis dedos escaparon rápidamente hacia su cabello, entonces él se aparto un poco de mis labios, puso su frente contra la mía, suspiro y dejo salir un
No te alejes de mí, de mi vida. Quiero que seas sólo mía.
Sus labios remarcabas las palabras «no te alejes» y «sólo mía».
Sonreí y lo bese respondiéndole que yo ya era de él y que nunca me alejaría.
Y ahí me di cuenta que lo quería. Definitivamente estaba enamorada de él y quizás él de mí.

martes, 23 de julio de 2013

Verano infernal

Es verano en este infierno de ciudad donde las calles están llenas de coches estacionados pero nada de gente caminando. Estamos a unos 32º y el sol se está ocultando poco a poco. La gente va a salir de sus casas para poder ir a admirar el hermoso atardecer por lo que es conocido la ciudad, en cambio habremos gente como su servidora que se pasa las horas pegada a un computador leyendo frases, poesía, libros o haciendo otras cosas antes que salir al exterior y que ha decidido crear este blog el cual espero que sea de su agrado. Es claro que a estas horas del día los adolescentes vayan a ver una buena película o estén subiendo a sus autos para poder regresar a casa después de un gran chapuzón en la playa antes de quedarse escribiendo en un blog que no tendrá nada de éxito como todos los demás que he creado pero no soy buena escribiendo, más bien, no soy buena para nada.
Soy amante del frío y por eso mismo no salgo en tiempos de calor como hoy. También, no obstante, soy amante de la fotografía, la lectura, la escritura, la poesía, los poetas, la noche, la naturaleza, el arte, la comida, las películas, las canciones y de él. Sí, de él, mi querido insomnio. Dueño de mis más profundos pensamientos y de todas mis noches en esta luna llena.

− Has atacado las dos partes más bajas de mí
− ¿Y cuáles son esas partes?
− Mi mente y mi sueño