viernes, 26 de diciembre de 2014

Flores rotas de azotea.

Sentada en el suelo viendo a las personas conversar unas con otras llegó él. La chica del arte, mencionó, sonreí y lo mire. Llevaba un gorro de pez. El chico  cabeza de pez, mencioné, sonrío.

Se sentó a mi lado y comenzamos a conversar, era escritor, su color el azul. Mencionó un par de cosas y yo seguí en mi mundo hasta que me dijo lo interesante que me veía, no entendí el porqué era la chica más normal. Tomo mi mano y me llevo con él, mi subconsciente se había puesto su mejor vestido estaba dispuesta a conquistar pero en cambio yo estaba pensando en lo tonta que era por aceptar su mano.

Nos volvimos a sentar y me regaló flores, flores rotas de azotea las llamó; tenían tonos rojizos y turquesas. Flores típicas de una buena azotea. Se acercó a mí y después...

El despertador comenzó a sonar, marcaba las 6:00am.

jueves, 20 de noviembre de 2014

1996.

Puso en el tocadiscos mi canción favorita de The Beatles, me tomó de la cintura y me acerco a él, llevaba su chamarra de mezclilla favorita junto con sus broches de sus bandas favoritas.
Paso sus dedos por mi mejilla, mi cuello, mi hombro, bajó por mi brazo hasta encontrarse con mi mano, la sostuvo y comenzó a bailar lentamente. Mi cabeza comenzó a irse hasta su hombro y sentí ese olor a perfume, sonreí y seguí bailando.

Su mano juguetona se fue metiendo por mi blusa acariciando mi vientre. Me separé de él, lo miré y pensé que era la oportunidad de tener una experiencia a lo The Notebook y también la oportunidad de poder arruinar mi expectativa de tener una primera vez romántica. ¡A la mierda!, desabroche uno por uno los botones de mi blusa y él accedió deshaciéndose primero de su chamarra, se quitó su camisa y me miró, terminé por quitarme el pantalón y él por quitarse el suyo, me lancé hacia sus brazos y comenzó por besarme cada una de las partes de mi cuerpo, su mirada se topó con la mía y me besó  tiernamente los labios haciéndome saber que todo iba a estar bien.
Terminamos haciendo el amor. Los dos perdimos, terminamos enamorándonos. 

martes, 11 de noviembre de 2014

Entre hora y hora.

16:03pm-16:15pm
Caminabas por la Roma y te detenías cada vez que veías una flor, te observé como un león observa a su presa antes de atacar.

16:15pm-16:40pm
Te subías a un pecero y te colocabas los audífonos, te observé todo el camino desde el asiento de atrás.

16:40pm-17:35pm
Saludaste a unos cuantos chicos y te sentaste con ellos a conversar, encendiste un cigarrillo, te reías y veías a otras chicas. Te observé detrás del menú de una cafetería.

17:37pm-18:09pm
Entraste al metro, buscaste un lugar, encendiste el iPod buscaste alguna buena canción o quizás tu favorita y me miraste. Sentí como si el mundo se me viniera encima. Sonreíste. Mi estómago colapso del cosquilleo que me hiciste sentir. El metro paró, seguiste sonriéndome, te paraste y saliste. Las puertas volvieron a cerrarse, te perdí.

jueves, 6 de noviembre de 2014

XXII

Recuerdo la última vez que me llamaste, fue hace dos semanas y la pelea se había hecho más extensa que la penúltima vez. Tomé la decisión de irme y alejarme de ti. París era un buen lugar para ir a vivir y exponer algunas de mis pinturas y fotografías y también exponerme de nuevo en el amor.

Me senté a esperar el próximo tren que salía en una hora, compré un café americano y me puse a observar a todo aquél que pasara frente mío; comencé a imaginarte allí, llegando con un ramo de girasoles (mis favoritas) y un buen libro de amor de esos que me hacen llorar.
-Est occupé?
Deje de imaginarme una historia perfecta de película y puse mi vista al chico alto delante mío.
-Non

Se sentó y observé como acomodaba pequeños cuadernos en un maletín, tenía un perfil interesante. Me miró y sonrió. Su sonrisa era de las más perfectas y sus labios los más pequeños; el azul penetrante de sus ojos me hacían querer nadar en ellos y dejarme ahogar en él.
Sonreí.

Tomé mi cuadernillo y empecé a hacer bocetos, mis ojos se dirigieron a sus manos las cuales tenían manchas de pintura. Es pintor, me dije y sin darme cuenta sus manos ya estaban dibujadas en mi cuadernillo. Sentí su mirada y me dirigí a sus ojos, se acercó a mí, tomo mi mano entre las suyas, separo un poco sus labios y los acercó a los míos, parpadee y me besó. 

Desperté en París.
Era un sueño, historias como esas no existen en la vida real y menos si aún sigo enamorada de ti.





sábado, 1 de noviembre de 2014

Triple equis.

Era la octava vez que The XX se hacia sonar en mi playlist.

Movía las caderas en cada una de sus canciones teniendo encima mis chones y tu camisa favorita.
Nuestros días comenzaban así: café por las mañanas, caricias por la tarde y el amor por las noches. Esa mañana después del café me habías dicho que leíste un artículo en Internet sobre 50 cosas por las cuales no deberías casarte con un escritor, dijiste que yo era la primera razón, la dieciséis y la cuarenta y cuatro.

Te abotone la camisa, te besé la mejilla y tú comenzaste a fumar.
-No soy ninguna de esas razones, nunca escribo. En sí podría ser la razón veinte. Tú y yo siempre nos ocupamos de meter cáncer a nuestro cuerpo.
Sonreíste y apagaste tu cigarrillo.
-Hasta ahora sólo he metido la mitad del cáncer 




martes, 28 de octubre de 2014

J O S É

J es de Julio el mes en que te conocí. Llevabas los lentes de sol azules que van bien con tu camisa a cuadros y los jeans rotos.
O de Odio, ese odio que sentía al amar tanto tu sonrisa y las historias románticas que me inventabas.
S de Sal de mi vida o mejor quédate en ella, no sé cuál de las dos me haría más feliz.
É de Érase una vez, hace mucho tiempo, caí enamorada de ti.


lunes, 27 de octubre de 2014

¿Qué amas más de mí?

Nota de advertencia: Léase enamorado para que entienda mi respuesta a la pregunta.

Sabías que no sé.

Quizás son tus nudillos, el como hueles, cuando te ríes hasta que te duela el estómago, la forma de tus labios, tus ojos que son claros con el flash, tu voz, tus manos, tus clavículas, tu sonrisa, tu sonrisa… es la más hermosa que he visto, no necesito una cámara para poder sacar una fotografía de tu sonrisa y recordarla, con mi mente me basta.
Tu sencillez, tu amor eterno, tu sinceridad, lo protector que sueles ser, todo de ti me hace amarte y por eso no sé qué amo más de ti.

Volví

Como el mismísimo nombre de mi blog lo dice, lo olvidé. Olvidé la satisfacción de tener un blog y escribir en él, caí en las asquerosas manos de tumblr y comencé a escribir historias ahí; por supuesto que la satisfacción de escribir en un blog es más hermosa que escribir en un tumblr.

Vengo a decir con esto que he regresado escribiendo historias tontas con personajes tontos, más tontas que tontos. Que me he caído y me he enamorado y ahora estoy en la fase post-romántica de mi jodida vida, por esa misma circunstancia, leerán de mi más historias jodidas de amor y de un chico de chamarra de cuero que también ama las chichis de Martha Higareda. 

Amén. 


lunes, 21 de abril de 2014

Carta de amor

José.
Hoy son ocho meses y romperé los esquemas de flores y corazones del año, ¿por qué? La mayoría de las parejas dan estas cosas en el año y yo daré esto a los ocho meses. Las parejas normalmente celebran, pero, tú y yo podemos ir a un bar y emborracharnos estilo la Friducha y el panzón, después armar una pelea destruyendo el bar sólo por diversión.
No sé qué tanto escribirte o qué tanto agradecerte por tener tanto papel y soportar mis palomadas (sí, palomadas).
¡A la mierda! Me amas y yo te amo. Tanto como podemos amar a la primavera o el invierno, las vacaciones y los regalos hechos con amor. Estoy jodidamente enamorada de ti y en este momento ya estoy empezando a escribir tonterías pero tú has tenido la culpa, te imagino con tu sonrisa y los ojos bonitos que tienes y solo siento un asdfghjkl entonces se me va la vida pensando en qué tanto escribirte y quizás sólo basta eso para que sepas que han sido los mejores ocho meses de mi vida, que no pienso dejarte y no estoy pensando en que tú intentes hacerlo. Que te amo, tanto como un día Kahlo amó a Rivera, que pienso serte fiel hasta la eternidad y que el tiempo que me queda de vida sea siempre junto a ti.
Porque: «Para el mundo tú puedes ser solo una persona... Pero para mí tú eres el mundo.» y agregándole un dato importante a la frase: Eres el mundo más bonito que puede existir.

Te quiero más que a mi propia piel.

lunes, 17 de marzo de 2014

VIII

Cuéntame una historia... que no tenga final, que no tenga principio.
Cuéntame cuando te levantabas cada mañana con esos pantalones que caían perfectamente bien en tu cintura. Cuéntame de aquella vez en que nos comportamos como adolescentes y bebimos hasta más no poder; mi compañero de copas. Cuéntame los segundos que contabas para pedir aquél deseo a las 11:11. Cuéntame las estrellas que ya no hay en el cielo desde tu partida.

Cuéntame cuando empezaste a comportarte un poco más como Diego Rivera y cuéntame cuando empecé a comportarme un poco más como Frida Kahlo.

domingo, 26 de enero de 2014

De otro, será de otro...

Y en el trágico mundo en el que vivimos te encontré o me encontraste, encontraste a esta pobre humana queriendo ser feliz. Me encontraste en el momento perfecto para enamorarme.

Aquí estoy, escribiéndote, entregándome; mi alma y mi vida van dedicadas a ti y a cada parte de tu corazón que me hacen amarte cada día más. Te pido, te ruego, que no lastimes a esta humana ilusa que está creyendo -confiando- mucho en ti y en tus palabras. Que el simple hecho de que sea la primera vez que amo no me decepciones, soy débil y fuerte. Débil para ti y fuerte para los demás.

No quiero atarte a mí para siempre pero tampoco quiero que te alejes del alma que ahora te pertenece.

sábado, 25 de enero de 2014

Atardecer contigo.

Bellos atardeceres que compartiré contigo, amor. Acompañados de una buena melodía a piano o guitarra, no importa cual de los dos instrumentos elijas, lo único que importa es que tú estés conmigo para observar, admirar y escuchar.
Qué importa si pasan días, semanas, meses o años para poder admirar juntos nuestro primer atardecer, confío en que llegarás. Observaremos juntos esos colores que se forman en el cielo. El azul, el aqua, el amarillo y el naranja los cuales se van a ir reflejando en el agua. Lo que hará más hermoso ese atardecer será poder tomarte de la mano cuando se deje observar.
Ven, bailemos disfrutando este atardecer. Sus colores nos encajarán más que cualquier otro. Acompañame, préstame tus ojos para que en ellos se reflejen los colores del bello atardecer de mi ciudad.

Anécdota II

Salí de mi casa y volví a ver al mismo señor ciego que pasa por mi casa desde que tengo memoria. Va vestido con pantalones beige, camisas, sombreros, una mochila del gobierno y su fiel compañero, su bastón. No pide indicaciones, se guía con su memoria y al caminar usa su tacto y su bastón.
Las mujeres:
Él va caminando sintiendo la textura de los objetos, casas, personas, etc. 
Ellas sólo suelen decir "ahí viene el señor al que le gusta tocar a las mujeres". Sin tomar en cuenta que sólo es un pobre ciego tratando de llegar a un destino que quizás haga que se gane la vida.
Señoras, ya quisieran ser ustedes las afortunadas al saber que un hombre las toca.

Los hombres:
Él trata de cruzar la calle, suele hacerlo con la ayuda de su oído. 
Ellos sólo lo observan al mismo tiempo que miran si viene un auto, lo toman del brazo y le dicen "ya podemos cruzar".
Señores, mis respetos para ustedes que ayudan a un pobre ciego a cruzar la calle para llegar a su destino.

Los conductores:
Él espera a que los autos pasen para poder cruzar cuando no hay nadie que lo ayude.
Ustedes sólo avanzan, rápido, sin parar ni importar que él espera a que ustedes pasen para cruzar. 
Conductores, pueden parar su auto y bajar y ofrecerle la ayuda para cruzar o darle el paso.

El mundo:
Nos estamos haciendo cada vez más mierda, incluyéndome.

lunes, 6 de enero de 2014

VII

Era  la hacienda de mi abuela, un lugar con olor a viejo. Me había quedado a pasar la noche en uno de los cuartos de huésped, las paredes adornadas con cuadros y espejos donde mi  reflejo era distorcionado, distinto y deforme. El resplandor de luz penetraba la ventana poco a poco por el cristal y el sonido del riachuelo se escuchaba a lo lejos, a lo cerca podía escuchar a los niños jugando en el patio de afuera.
¿Qué tan productiva podían ser estas vacaciones? Donde la hierba mala crece pero también la buena, algo muy cotidiano en el mundo, «hasta el mundo tiene rutina».

Luego de ayudar a la abuela, salí un rato al jardín, a ver a las hormigas andar en su mundo tan pequeño, y donde la tierra de los pájaros es el cielo. Las plantas no se mueven pero respiran, están en coma quizás algún día despierten.

¿Qué tan difícil puede ser escribir una carta de amor?. Esa pregunta empezó a rondar en mi cabeza, ¿qué tan dificil puede ser escribir una carta de amor? Una y otra vez... Sentado ahora en el balcón, colocando mis piernas fuera de las rejitas, mientras observaba la cabaña de alfrente. Debe ser difícil escribir una carta de amor, cuando aun tu mismo desconoces el destinario. Quizás debería enviar cartas a la suerte a cualquier lugar, a cualquier casa y a cualquier persona, quizás una de esas me remita, qué locura.

Las personas viven con falta de amor, por eso buscamos enamorarnos. Le somos infieles al amor de madre, somos egoístas en ese aspecto, hasta a nuestros propios padres.

Kevin.

VI

Las flores cada vez se marchitaban un poco más... el olor que tenían había desaparecido ya hace algunos días. Así era el amor, o esa era mi ideología en el amor. Cada día que pasaba, él y yo nos separábamos, la esencia de lo que teníamos se iba acabando. ¿Qué esencia?. Gracias gran subconsciente. No, no había ninguna esencia, sólo yo me lo había imaginado.

Un mes antes...
Todo era diferente, éramos felices, éramos... sólo éramos, ya no somos. Él solía tener esa sonrisa picarona que podría derretirme y sus ojos cafés, ese café profundo que podía tenerme en el imsonio. No necesitaba nada más, era feliz, sí, sólo era...
Caminábamos tomados de la mano y a veces andábamos en su auto, escuchábamos la misma canción siempre. Elvis Presley, su preferido. Love me tender, su favorita.

Nos deteníamos en la playa, junto a los pinos en donde se escondía aquel atardecer que nos gustaba a los dos; bailábamos, reíamos, nos acostábamos en la arena y yo lo disfrutaba. Disfrutaba cada vez ese placer que me causaba tenerlo tan cerca de mí, de ser suya y que él fuera mío.
Caminamos hasta su auto, me abría la puerta, él se subía del otro lado y nos alejábamos de la playa felices.

Un mes después...
Se fue, no volverá... Se ha ido y con él mi corazón. Sin decir adiós, sólo un "gracias por la diversión".